¡Hola holita, Miguelitos!
¡Hola hola, caracola, pajarito sin cola! Y así de repente tenemos 5 años. Lo que se llama una regresión en toda regla, aunque escuchar canciones de la infancia suele ser mucho más efectivo y radical que esta cantinela. Y la verdad es que nosotras últimamente estamos muy predispuestas a tener este tipo de regresiones porque, a lo tonto, suponen un alivio para el tedio y ansiedad que nos genera el día a día de la adultez (D:). ¡Ser adulto es un engaño, niños! ¡No crezcais! ¡Es una trampa! (PorciertonosabemosioshabéisdadocuentaperotenemosnuevaportadaespecialDoctorWhoyconunaestéticadistintaalasanterioresaverquéosparece).
