domingo, 6 de marzo de 2016

Recetas para vagos #3 (ESPECIAL POBRES): “El agua hirviendo no es tu enemigo, no es tu enemigo…"

¡Hola holita, Miguelitos! 

¿Qué tal hemos empezado marzo? La receta de hoy es una muy especial para uno de nuestros miembros (Ana), que le demostró a la ciencia que uno se puede alimentar de ella durante meses sin sufrir grandes consecuencias (aunque tuvo que soportar las broncas de Camino [yo. ¡Hola! :D], que pensaba que iba a morir de un ataque horrible en algún momento. Que conste que sigo pensándolo). Las mutaciones tanto físicas como psicológicas debidas a los efectos secundarios no son tenidas en cuenta en este artículo.
¿Estáis dispuestos a arriesgar la salud y pegarle una patada a la pirámide alimenticia para después dejarla llorando en el suelo? ¡Entonces ésta es vuestra receta! (Es mi receta estrella). ¡Seguid leyendo!



¡Empecemos (estoy emocionada con esto)!



INGREDIENTES
Agua.
Sal.
Pasta.
El queso  para gratinar o para untar más barato de la tienda.

PROCEDIMIENTO
La dificultad de esta receta puede resultar agobiante, pero no se preocupen, Miguelitos, el resultado no merece tanto la pena (De verdad, no la merece).
1. Encuentre una cacerola de su cocina que aún conserve las asas, es bastante recomendable esto último.
2. Llene la cacerola de agua, mucha agua (Tampoco se pase) (Creo que mientras no desborde todo irá bien).
3. Póngala sobre la vitrocerámica o sobre el fogón, dependiendo de lo que tenga en casa.
4. Encienda el artefacto que calienta (conocido por el resto del mundo como la vitro, fogones, el fuego, la estufa...) y asegúrese de que la temperatura está al máximo. Aunque si lo que tiene es un fogón a gas... tal vez sería recomendable primero encenderlo y luego colocar encima la cacerola con el agua (que tenga agua es importante), por lo que este sería el paso 3 y el 3 sería el 4 pero si no tiene un fogón esto sigue siendo el paso 4 y el anterior el 3 (¡ADEMÁS DE RECETAS HACEMOS TRABALENGUAS, YUHU!)
5. Espere a que entre en ebullición (oséase, que salgan muchas burbujas).
6. Mientras espera a que el agua arda cual lago del infierno, pasamos a la sub-tarea de medir la cantidad de pasta requerida:
   a) Elija el tipo de pasta (como es usted muy vago escoja los macarrones, los espaguetis son difíciles de comer [Dios, ¿en serio?] [Bueno, cierto es que tiene su dificultad. Primero tienes que elegir como te los comes, ¿los cortas o los dejas largos? y si los dejas largos, ¿intentas sorberlos manchándote en el proceso entera o los enrrollas? y si los enrrollas, ¿con el tenedor contra el plato o contra una cuchara... o en el aire? Como ves, no es una decisión fácil] [Esto ya es pasarse como veintisiete pueblos de vagancia, de verdad. Increíble]).
   b) Mida la cantidad con alguno de los siguientes métodos:
      -A puñados.
      -Con medios vasos (en realidad la ración recomendada es un vaso por persona...).
      -Lo que quepa en el fondo del plato (Define caber... y define fondo del plato).
      -A ojo.
  c) Una vez esté la cantidad seleccionada, siga esperando (da igual lo que haga, o si su intención es alimentar a uno o a veinte, la realidad es que las cantidades oscilarán de unas 37 raciones a unas 53).
7. Una vez el agua esté hirviendo eche la pasta.
8. Remueva con una cuchara o un palo para que no se pegue (aquí hay una hermosa anécdota de, cómo no, nuestra amiga Ana...).
9. Intente echar aceite también para que no se pegue, pero, ¡obstáculo feroz apareció! es pobre, no tiene aceite. (Otra anécdota). (Ya hay que ser rata para NO TENER ACEITE, POR DIOS. Me frustro).
10. Siga removiendo y así hasta que se acuerde de la sal.
11. Eche un poco de sal.
12. Si le ha parecido poca sal eche más.
13. Vuelva a remover.
14. Eche más sal.
15. Remueva.
16. Otra vez, remueva (O empiece a hacerlo si se ha saltado los pasos 8, 10, 13 y 15). (Gran acotación Marina, puesto que es muy probable que ocurra).
17. Eche más sal. Y ya se ha pasado. (Esto es un desastre de receta. Es horrible, es... vais a hacer llorar a todo el mundo, ¡me vais a hacer llorar a mí, joder!). (Gracias).
18. Remueva.
19. Pruebe la pasta, aún está dura.
20-21-22. Remueva más veces (habrán podido constatar que remover tiene una relevancia primordial para el asunto que nos concierne).
23. Vuelva a probar la pasta: está al dente, pero a usted te gusta ligeramente pasadita, como la hacía su madre.
24-25. Remueva. 
26. Eche más sal. (Por si tienen problemas de degustar el sodio, como Marina, que se vacía medio salero en cada comida, puede seguir echando sal, ya, para lo que va a comer...) (Esa acusación es incierta. La comida del comedor de la facultad está sosa y yo simplemente la hago medianamente comestible. Que tú no aprecies la sutileza de mi condimentación de platos es otra cosa). (¡Que le echas dos paquetes, so bestia!).
27. EL MOMENTO DE LA PRUEBA: ¡Oh, no! ¡Está muy pasada! ¡Es hora de sacarla!
28. Quite la cacerola del fuego.
29. Lleve la cacerola al fregadero para vaciar el agua con el colador. No tiene colador: es usted pobre. Por lo que la solución es vaciar el agua con un plato o con la tapa de la cacerola. (Otra anécdota de varios meses).
30. Se quema vaciando el agua como todo hijo de vecino (que no tenga un colador).
31. En el fondo del plato donde va a comer eche tres cuartas partes del queso que tiene preparado para la ocasión.
32. Sobre esa capa de queso eche una ración de pasta de las 48 que ha preparado. (Si piensa que se va a quedar con hambre ¡écheselas todas!).
33. Y finalmente sobre esa pasta eche el cuarto de queso sobrante.
34. Espere a que el queso se derrita.
35. LA PRUEBA.
36. Maldiga (o blasfeme, esto ya es a gusto propio) si no ha quedado como debería. (¿¡Y cómo debería quedar!?) (Sospecho que con sabor a queso. Y a sal, y a... mira, yo sudo de hacer esta receta. Después de leer esto mi cuerpo me pide una ensalada sin aliñar para limpiarme por dentro. ARG).
37. Se lo come porque no tiene nada más, es pobre. 

Y FIN.





Esta receta es muy compleja siendo su dificultad similar a la de un máster en ingeniería aeroespacial, además de que posee consecuencias desastrosas. Os la contamos porque confiamos en vuestro buen criterio para no hacerla (yo la recomiendo) (yo aún no entiendo cómo Ana sigue con vida. Le gusta esto y no la bechamel. El mundo es un gran, gran enigma) [A ver, reconozcamos que la pasta con queso está muy rica (siempre que no sigas esta receta, en eso estoy de acuerdo), pero yo qué sé... un poquito de aceite... no tanta sal... quizás algo de pimienta... un proceso más, esto, libre de peligros... no tanta recurrencia en su ingesta (No es una receta apta para desayuno, comida y cena) (mentira, yo lo he hecho el mismo día) (voy a vomitar)... En fin, algo así].

Con mucho amor y brillis brillis,
Ana, Camino y Marina

P.D: POR AMOR DE LO MÁS SAGRADO, DE TERRY PRATCHETT Y EL TRICKSTER, NO HAGÁIS ESTA RECETA. POR FAVOR, OS QUEREMOS CON VIDA PARA QUE SIGÁIS SIGUIÉNDONOS EN EL BLOG.

4 comentarios:

  1. Yo no tengo aceite en mi casa.. Y el colador me da pereza lavarlo. Así que me parece una receta excelentd

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  2. ¡Buenas, buenas!

    Soy demasiado vaga para hacer esta receta, así que apuf.

    Bueno, pero como siempre, una entrada súper interesante y graciosa. Soy geniales.

    PD: soy nueva por este blog, y os empecé a seguir ayer. He leído un montón de entradas vuestras y me encantáis, me encantáis, me encantáis. Bueno... ¡un beso!

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  3. Esta receta traté de hacerla una vez, UNA SOLA VEZ. Estaba muy animada y quería hacerles a mis padres unos deliciosos platos de pasta... Solo os digo que desde entonces mi madre no me deja volver a entrar en la cocina...
    Un besoteeee
    Lena

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  4. Jajaja, la pasta con aceite y condimento de ensalada o tomate es el plato estrella cuando mi hermano y yo nos tenemos que quedar en casa solos. Lo que pasa es que no le metemos tanta sal. Y tampoco cocinamos para un regimiento, de eso son más mi madre y mi abuela.

    En fin, mientras no la liéis como mi madre aquella vez que fue a hacer pudin y no sé qué pasó que el pudin acabó pareciendo un lanzallamas... Por suerte recordó que, para esas cosas, había que echar un trapo sobre el fuego y no agua, así que la cosa no fue a mayores.

    Besos!

    Carol

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