domingo, 18 de marzo de 2018

«¿Cuánto mide eso? Meh».

¡Hola holita, Miguelitos!


¿Estáis bien? ¿Bien? ¿De verdad? ¿BIEN? ¿¡BIEN!? Esperamos que sí, porque si no, nos vamos a enfadar. Y no queréis vernos enfadadas, que nos ponemos feas e hidras y eso no mola. Así que más os vale ser felices y coMEHr perdices. PERDICES OS HEMOS DICHO. Aunque si queréis sustituirlas por moras de chuche, sea. También nos gustan. (De hecho, dadnos a nosotras las moras y quedaos con las perdices).

Después de nuestro pequeño ataque psicótico de amor, vamos a lo que hemos venido. Hoy os hemos traído una reflexión sobre algo que descubrió Camino hace más bien poco: en el antiguo Egipto había una unidad de MEHdida que se llamaba meh. ¡MEH! (Corregir manuscritos absurdos a veces MEH deja graciosos descubrimientos como este. El meh. No os podéis imaginar cuánto reí al descubrirlo). Así que hoy hemos venido a hablar del meh. 


Nos gustan los egipcios. Quidicir, molan: ¿habéis leído alguna vez algún manual sobre ellos? Está chulo, es una cultura muy guay [De pequeña yo tenía un libro interactivo (de los de antes, nada de tecnología, solo recortes, cosas para dibujar, etc.) de Egipto con tinta para estampar jeroglíficos y un glosario de dioses. Amaba ese libro]. Y al parecer los egipcios eran peña con la que es fácil identificarse: amaban a los gatos, vivían al solecito, intentaban hacerse pasar por dioses para no dar un palo al agua en la vida (bueno… esto solo algunos), en vez de tomar apuntes dibujaban garabatos y ¡no les importaba una mierda la MEHdida de las cosas! O al menos eso es lo que nos deja como sensación esta MEHdida, con este nombre tan gráfico.

Chistaco.
De regalo os dejamos una miniclase: de hecho, el meh en realidad eran dos MEHdidas, y de distancia más croquetaMEHnte concretaMEHnte, ya que estaba por un lado el meh sherer que venía a ser «codo corto» y que medía 24 dedos, 6 palmos o 45,08 cm, y el meh nesu que era el «codo largo» o «codo real egipcio» que equivalía a 28 dedos, 7 palmos o de 52,36 a 52,64 cm. Aquí sus jeroglíficos (ah, Wikipedia, nuestra vieja amiga).

Meh sherer:

D42G37

Meh nesu:

M23   t
D42


Es, por una parte, una idea brillante y, por otra, una nefasta. Pensadlo, el sonido «meh» es una muestra universal de indiferencia, ¿qué tipo de ayuda conceptual puede aportar tanta desgana? Es como si existiera una unidad de medida llamada «me la suda» (¡MEH la suda!). Estudiarlo en el colegio habría sido un cachondeo. De hecho, ¿por qué no lo convertimos en una MEHdida establecida que se pueda estudiar en el colegio? ¡Apropiémonos del meh y establezcámosla como MEHdida universal! ¡Di sí al meh! ¡Di MEH al sí! [MEHntecatos, hacednos caso. Estamos revolucionando el mundo de las MEHdidas… pon un meh en tu vida].


¿No os convencemos? Vale, probablemente no parezca una brillante idea en un principio, pero mirad el veganismo. Nadie daba un duro por la idea (obviously. No queremos ser haters, pero no tienen queso) hasta que alguien dijo «Hey, eso mola. Yo lo veo» y ¡pum! No se convirtió en Chocapic porque seguro que tiene algún componente animal (¿huevos?), pero por ahí van los tiros. Si el dejar de comer carne y queso (¡queso!) pudo calar en parte de la población y triunfó, ¿por qué no el meh? Es más fácil de asimilar porque no tiene ideologías que interiorizar o que generen conflictos morales. [¡y no hay que dejar de comer queso! (yo solo por eso lo compro)]. Y además es gracioso.

El MEH, la nueva revolución MEHtrica del milenio. ¡DILE MEH A LA VIDA Y MÉHTETE AL MOVIMIENTO!

Es que no fastidiéis, además la frase promocional es la MEHjor, es super convincente y tiene gancho. Puedes usar la palabra meh en casi cualquier contexto. Seguro que no os habéis dado cuenta porque nosotras somos super sutiles, pero hemos estado haciéndolo como quien no quiere la cosa en esta entrada. ¡SUTILES, HEMOS DICHO!

Soy retrasada y no puedo parar de reír con esto.

Ahora que lo pensamos, leyendo esta entrada en retrospectiva, no tiene ni pies ni cabeza. Pero es graciosa. A nosotras nos hace gracia. Refleja muy bien nuestra actitud de la vida. ¿Y sabéis qué? Que si no os gusta…


Meh, Miguelitos. Meh. Sois un rollo. ¡MEHrluzos! (Estamos disfrutando esto mucho más de lo que es lícito decir. Pero mucho). Si no estáis con el MEH estáis contra el MEH y no vamos a tolerar gente atiMEH en este nuestro blog. MEHntecatos, MEHapilas, MEHlones, laMEHculos, maMEHlucos, coMEHchapas, MEHndrugos, MEHquetrefes, energúMEHnos, MEHapastos. (Ains, pero qué divertido es esto).

Con mucho amor, brillis brillis y MEH
Camino y Marina

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